20 de febrero de 2017

CAPÍTULO 168: LA ILUSIÓN POR UN PRIMER AMOR (Parte 2)

If you could read my mind love,
What a tale my thoughts would tell.
Just like a paperback novel,
The kind the drugstore sells.
And when you reach the part where the heartache comes
The hero would be you.
Heroes often fail.

Di un salto a la cama haciendo un poco el ganso y Mili me atrapó entre sus brazos como quien coge un peluche de un puesto de feria. Quedé rodeado por sus fuertes brazos y su cuerpo caliente y sudado, mientras él terminaba de encender el portátil y me preguntaba acerca de las películas que me gustaba ver. Lo cierto es que siempre he tenido un gusto bastante variado en lo que concierne al cine, no me cierro a ningún género siempre que la película valga la pena y, aunque en el presente estoy pasando por una etapa de ver muchas más series que películas, en aquella época solía ver bastantes películas cuando tenía tiempo o un rato libre. Me enseñó una carpeta con cientos de películas y le dejé elegir. "Algo que esté bien y con lo que no nos durmamos", le dije, aunque a esas horas de la noche podría ser complicado. Me di cuenta de que en su colección de cine apenas había cine español, que no es que sea un gran seguidor del mismo, pero fue algo que me llamó la atención.

- ¿Qué te parece Studio 54? -dijo.

54 es una película que no podía rechazar. La había visto años atrás con mis compañeros del instituto en los cines de mi ciudad y me enamoré de Ryan Phillippe nada más verlo, empezando una cruzada para ver otras películas suyas. La película, que refleja el comienzo de la decadencia de la popular discoteca neoyorquina, es todo un escaparate en el que deleitarse con la belleza y musculatura del rubio actor. Además, también cuenta con buenas interpretaciones a cargo de actrices como Salma Hayek o Neve Campbell. Si hubiera sabido en aquel momento de lo profética que resultaba la canción central de la película, cuánto sufrimiento habríamos ahorrado.

Mili apagó la luz nada más dar comienzo la película y, como si se tratara de ayer, recuerdo aquella habitación oscura con pequeños destellos de luz de la calle que entraban por los diminutos agujeros ovalados de la persiana. No se cuánto metraje de la película llegamos a ver sin distraernos, pero como entenderéis, dos cuerpos semi desnudos que se desean pegados en una cama, querían hacer de todo menos ver aquella película. Sentir a Mili detrás mía con su fuerte brazo abrazando mi pecho y su respiración pausada en mi nuca empezó a ponerme nervioso. Sí, solía ponerme bastante nervioso cuando me iba a liar con un tío por primera vez. Por miedo a que por medio de la mano que tenía en mi torso notara lo acelerado que empezaba a ponerse mi corazón, me acurruqué un poco más haciéndome como una bola. Sin embargo, no pude más que empeorar la situación ya que ahora mi culo pegaba y notaba el paquete de Mili posado sobre el. Mili me abrazó más fuerte, pegó un pequeño resoplido en mi oreja y empezó a darme besos en el cuello, mientras su mano acariciaba y bajaba lentamente por mi espalda. Está claro que se había tomado mi movimiento como una señal que no había estado premeditada por mi parte. Siguió dándome besos por el cuello y la oreja que fueron aumentando la intensidad y la fuerza, ya para entonces la tenía durísima y notaba la suya empujando detrás de mi culo. Paró momentáneamente para colocar el portátil en el suelo, pausando la película, y después continuó con mi cuello, deslizando su mano por debajo de mi calzoncillo para acariciarme los glúteos e irse abriendo paso, poco a poco, hasta mi agujero que solo tocó con suavidad. Me apretó aún más a el y con esa misma mano me bajó los calzoncillos, que me acabé de quitar con un juego de piernas. Me hizo girar la cabeza para empezar a comerme la boca y con esa mano tan curiosa me cogió de la polla y palpó bien huevos:

- Qué bien dotado estás cabroncete... -dijo en un susurro.

Gemí cuando empezó a pajearme y sentí que el corazón me latía tan fuerte que iba a sonar en toda la habitación y se me iba a salir por la boca. Mili se quitó los calzoncillos y, en la misma posición en la que estábamos, guió una de mis manos hacia su polla, que también era grande y gorda. Una vez tuve su sexo atrapado en mi mano, el volvió a coger la mía y empezamos a pajearnos el uno al otro comiéndonos las bocas y gimiendo suavemente. Me iba a correr. Ahora controlo mucho más la eyaculación, pero entonces reconozco que era de fácil corrida. Estaba cachondísimo con aquel chulazo que me tenía atrapado en su regazo y le avisé de que me iba a correr si me seguía pajeando:

- ¿Y te apetece hacerlo? -susurró.
- Sí, pero no quiero decepcionarte... -dije.
- No lo harás...

Me tumbó boca arriba, clavó su lengua dentro de mi boca y me pajeó con decisión y fortaleza hasta que mi respiración se aceleró tanto que me corrí muchísimo y le pringué toda la mano.

Mili se recostó sobre mi lado, puso su mano en mi pecho y me miró a los ojos susurrando:

- Me gustas mucho, Marcos. Me tienes loco.

No daba crédito a lo que oía. ¿Cómo podía gustarle yo tanto si era un chico de lo más normal? ¡Con los chulazos que él podría ligarse! Entonces miré hacia arriba sin decir nada y comenzaron a resonar las palabras de Espe en mi cabeza: "no te pilles por el, solo sexo, no te enamores, sufrirás". Mili me giró la cabeza para volver a mirarme a los ojos y me dijo:

- Quiero hacerte el amor. ¿Y tu? ¿Quieres hacérmelo a  mi?

No respondí. Le cogí de la cabeza y empecé a besarle desenfrenadamente, nos seguimos sobando y magreando y Mili se puso encima de mi restregando su cuerpo entre los restos de mi corrida. Entonces, todo sea dicho, no me costaba nada recuperarme de una corrida. Máxime teniendo encima de mi al tipo de chico con el que físicamente siempre había tenido mis fantasías sexuales.

- ¿Te apetece jugar un poco en la ducha? -preguntó.

Asentí, me cogió de la mano como cuando horas antes me había llevado hasta Gran Vía para coger un taxi y me llevó por aquellos largos pasillos de su casa hasta un cuarto de baño bastante amplio con un plato de ducha rectangular. Encendió el agua caliente, la templó (era verano)  y pasamos dentro para seguir comiéndonos las bocas debajo de aquellos chorros de agua. Allí en su ducha pasamos un rato pajeando nuestras pollas duras, nos las chupamos el uno al otro, aunque muy brevemente y sin entretenernos  demasiado. Cosa que me dio rabia porque tenía una polla muy bonita y de buen tamaño para dar un buen placer; podría haberme pasado horas chupándole esa preciosa polla. 

Llegado un momento, Mili me dio la espalda y me pidió que le frotara con la esponja. Hasta ese momento no había reparado en la belleza y perfección de su culo musculado, tan bonito como un melocotón duro. No volví a encontrar un culo y unas piernas como las suyas hasta que conocí a Sergio años después. Tenía la espalda fibrada y tiré la esponja  al plato para llenarme las manos de jabón y sobarle bien. Aquel culo sin un solo pelo, tan fibrado y apetecible, despertó en mi el lado activo que había estado dormido hasta entonces. Sin que Mili me dijera nada, empecé a meterle un dedo mientras ahora le comía el cuello yo a él; el cabrón empezó a gemir muchísimo más que minutos antes en la cama y noté una sensación nueva para mi: el sentir cómo un agujero de culo dilataba y se abría ante la insistencia de mis dedos, que ya eran tres. Sentí otro impulso y me puse de rodillas dejando su culo a la altura de mi cara, abrí sus cachetes y visualicé ese precioso agujero abierto sin un solo pelo y un cierto toque rosáceo. Mili flexionó las piernas y como por pura inercia saqué la lengua y la introduje en su agujero saboreando aquello como la cosa más rica que jamás hubiera probado. Mili se volvió loco de placer, sus gemidos aumentaron más cuando sentía mi lengua penetrando su agujero y me rogó que le follara. Ante mi escasa experiencia, me levanté y le pregunté si lo íbamos a hacer a pelo. Mili giró su cabeza, me miró con cierta ternura (solía tener un gesto rudo siempre) y dijo:

- Eso más adelante. Hoy me la vas a meter con funda.

Salió de la ducha, abrió un cajón, oí cómo rompía un plástico y vino con el condón. Me lo puso con delicadeza, pero a la vez con firmeza y volvió a colocarse de espaldas a mi con las piernas flexionadas e inclinado hacia delante.

- Me gusta que la metan despacio, pero de golpe y hasta el final... -susurró.

Y en este momento me volvieron a asaltar las dudas durante algunos segundos. Estaba claro que él tenía una experiencia sexual mil años avanzada a la mía. ¿Y si no daba la talla? ¿Y si no le follaba bien? Hasta ese momento solo había hecho de pasivo. Mili se dio cuenta de que algo pasaba y lo resolvió alargando su mano para cogerme de la polla y encaminarla hacia la entrada de su culo. Me excitó muchísimo mirar hacia abajo y ver mi capullo medio insertado en aquel perfecto culo. Las dudas desaparecieron y se la clavé como el había pedido: despacio y hasta el fondo. Soltó un leve quejido inclinando la cabeza, volvió a alargar su mano para presionar mi cuerpo contra el suyo y permanecí varios segundos con mi rabo totalmente dentro de su culo experimentando una sensación de placer y calor como nunca antes había sentido. Pasado algo más de un minuto sin cambiar de posición, Mili dijo:

- Ahora ya puedes darme tanto como quieras.

Cerró el grifo de agua y empecé a follármelo duramente, sin poder dejar de mirar cómo mi polla entraba y salía de su culo con tanta facilidad. Sintiendo cómo era estar dentro de otra persona y viendo el placer que le estaba dando, a tenor de sus gemidos y su cara, que se giraba para encontrarse con la mía y jugar con nuestras lenguas. No paré de follarle hasta que varias ráfagas de leche espesa impactaron contra el cristal de la lucha y otras tantas cayeron al suelo, con unos gemidos y unas sacudidas de su culo que me pusieron de lo más cachondo. Entré en un estado de éxtasis. Presioné con fuerza sobre su espalda para que se inclinara más y Mili, que no se lo esperaba, tuvo que apoyar sus brazos en el cristal para no caerse. Le agarré por la cintura y le volví a follar a tope hasta que me corrí dentro de su culo. Mili aguantó estoicamente la situación que le pilló de sorpresa y movió su culo y caderas a mi compás, lo que facilitó que me corriera antes.

Una vez terminado el éxtasis, saqué mi polla con suavidad, tiré el condón al plato de ducha y me temblaron tanto las piernas que me desplomé en el suelo de aquella ducha. Mili abrió el grifo del agua caliente y se recostó allí conmigo, abrazándome, mientras el agua se deslizaba por nuestra piel. 


Después de secarnos en silencio y volver a su habitación, de nuevo agarrado a su mano, para meternos en cama, me preocupó que Mili permaneciera en silencio y no dijera ni una sola palabra. Estaba abrazado a el, que miraba fijamente hacia el techo con su abrazo sobre mis hombros. Finalmente rompió su silencio para decirme que lo vivido minutos antes en la ducha le había dejado muy sorprendido, pero para bien. Que no se esperaba esa faceta mía con cierto punto dominante y que le había dado mucho morbo, para terminar diciendo que eso aún le volvía más loco por mi. 

Me marché poco antes de sus padres llegaran. La semana que comenzaba estaría plagada de sorpresas y actos que marcaban el comienzo de nuestra relación. Al principio, pensé que no volvería a saber nada de Mili hasta el finde siguiente, ese pensamiento me lo provocaba el consejo de Espe. Pensé: "bueno, ya hemos follado, pues ahora querrá seguir como antes", no sin que ese pensamiento me produjera cierta tristeza y me hiciera encoger el estómago. Entonces ya sabía que esa noche que había pasado con el significaba para mi admitir que me había enamorado profundamente de Mili. Contra todo pronóstico, Mili me llamó el lunes por teléfono. No os podéis imaginar cómo me sentí cuando leí su nombre en la pantalla, de nuevo el corazón a mil. Me invitaba al cine aquella noche de lunes y a tomar algo de relax.

Nunca antes había acostumbrado a salir entre diario, pero... ¿por qué no? Al fin y al cabo ese sería el primer y único año en mi vida en el que no pisaría mi querida playa porque Mili pasó a significarlo absolutamente todo para mi. 

Hoy en día esta canción me sigue transportando a mi primera noche con Mili y a todas aquellas que pasé con él en la noche madrileña.

9 comentarios:

  1. Joder! Marcos, me tienes expectante por ver cuando publicas, pues te dire me pasa como a Mili al principio debe ser muy despacito, si bien la mejor manera para empezar es en cucharilla después de ahí una vez abierto lo que venga y como venga.

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  2. No tardes mucho en escribir la tercera parte, que ya estoy ansiosito de saber como continúa ;-)

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  3. No sabes cuanto te agradezco que por fin te hayas decidido a escribir sobre tu historia con Mili, me imagino que te costará por lo mucho que has sufrido y porque gran parte del Marcos actual está condicionada por lo mal que lo pasaste.

    Te daría un abrazo enorme ahora mismo.

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  4. Vaya, que capítulo más intenso...me ha gustado porque además de la pasión se veían unos sentimientos muy bonitos y tremendos, aunque por lo que has dejado entrever se barrunta que lo de "tremendos" va a ser más para mal que para bien...
    También, al margen de la historia, me ha llamado la atención las sensaciones que describes en esta ocasión en que descubriste tu faceta como "activo", porque me han recordado un montón las cosas que me vinieron a la cabeza la primera vez que me vi yo en esa misma situación. El estreno en la "actividad" es toda una experiencia y tu la has descrito muy bien en todos los sentidos.
    Abrazos y muy feliz semana...¡anda que retraso llevo de comentario!

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  5. Vaya tela todo esto. Descubrí tu blog por pura casualidad, me decían que había un blog gay en la red que hablaba de un chico con un mote igual al que me pones en tus historias y al final atando cabos me doy cuenta de que soy protagonista de algo sin comerlo ni beberlo. Al menos has tenido la decencia de ocultar mi verdadero nombre, porque a mi no me has pedido ningún permiso para ver si quería o no formar parte de esto.

    Vaya vaya con Marcos, cómo evoluciona la gente... Pero te faltan muchas cosas por contar, ¿no? Como por ejemplo: ¿por qué nunca hablas de tu hermano? ¿Por qué omites absolutamente tu "estado" de vida actual con esa "responsabilidad" que va creciendo cada año a tu cargo?

    En fin, que los demás también podemos hablar!

    Ah, por cierto, que en una etapa de mi vida en la que quise experimentar follándote, acostándome con un hombre, no me hace gay y leer esto podría hacer mucho daño a gente que me quiere. Deberías pensar un poco más en lo que escribes y afrontar las consecuencias que de ello puedan derivar. Ya te aviso de que voy a estudiar al milímetro todo lo que cuentas de mi...

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. ¿Qué pasó aquí? Esto se ha puesto interesante. ¡¡OMG!!



      James

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  6. Creo que no puedo estar más impaciente por ver que nos escribirá Marcos en la próxima entrada. Entro cada día a ver si ha publicado.

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